Todo artista guarda en su trastienda un territorio de aprendizaje y obsesión por la forma. Aquí se despliega el archivo histórico de mis primeros años, una etapa marcada por el estudio riguroso del natural, el retrato y la anatomía a través del lápiz y el papel. Son piezas nacidas desde el pulso artesanal y la búsqueda constante de la perfección figurativa: el volumen modelado a base de sombras minuciosas, las miradas que intentan traspasar el papel y el trazo que se educa en la disciplina del detalle. Este conjunto no es solo un muestrario de destreza técnica inicial, sino el latido primigenio de una mirada que ya comenzaba a descifrar la complejidad del mundo a través del dibujo.