Toda trayectoria se alimenta de un laboratorio invisible de pruebas, errores y hallazgos fortuitos. Aquí verás el cajón de sastre de trabajos iniciales, un popurrí libre de experimentos con tintas, soportes variados y materiales diversos donde la técnica aún no estaba atada a ninguna regla. Aunque muchas de estas piezas no buscan la perfección formal ni una respuesta académica, guardan un valor histórico incalculable: son el rastro de la curiosidad pura, el espacio donde probé sin miedo a equivocarme y el germen experimental que, paso a paso, fue moldeando la sensibilidad creativa que vendría después.